viernes, 18 de mayo de 2012

Huella Ecológica


La huella ecológica que ha dejado el ser humano a través de los años ha sido olvidar que el hombre y la mujer son parte de la naturaleza, formados en esencia y origen de esta, el problema es  que se ha olvidado esta  verdad voluntariamente o se le ha extraído al individuo por medio de las promesas de felicidad y éxito del modernismo y con este olvido el ser humano empezó a construir su realidad separado del entorno de la naturaleza y de su cuerpo.
Además, el individualismo ha hecho que el ser humano encerrado y perdido en sí mismo, se disocie de la naturaleza y se sienta sin pertenencia a su lugar en la tierra,  observándolo como algo externo; por lo tanto, es urgente promover una reunión entre los seres humanos y la naturaleza,  para que se produzca un cambio y la naturaleza no sea lo otro sino nosotros mismo.
Así mismo, se hace urgente iniciar un proceso solidario para incidir en la naturaleza y para dejar de actuar causando daños a su alrededor, comprendiendo que este proceso es complejo, por la existencia de el falso ego que tiene al hombre y la mujer, porque debido a su participación no adecuada en la naturaleza ha dejado huellas en todo el planeta y todo lo que diariamente hacemos va dejando nuestras propias huellas, es urgente comprender una nueva convivencia, consigo mismo, con sus iguales y con la naturaleza.
Se requiere con urgencia ordenar las ideas,  dejar de destruir espacios donde se produce el alimento que le permite al hombre alimentarse adecuadamente, considerando que lo que se respira y lo que se ve también es alimento necesario porque vivimos en un entorno y en este entorno también existen otros seres, por tal motivo solo podemos tener la convicción de que vivimos en un ambiente, cuando incluimos y nos relacionamos con los demás.
Y para lograrlo todos los seres humanos deben trabajar unidos en pro del bienestar del planeta, para que se borren todas aquellas huellas que han causado daños irreparables en la naturaleza y por el contrario se empiecen a marcar huellas como el respeto, el amor y el cuidado constante que necesita nuestro medio ambiente para mantenerse sano y de este modo pueda ser el habitad saludable que las generaciones presentes y futuras necesitan para vivir.

ACTIVIDADES BENEFICAS Y NO BENÉFICAS DEL HOMBRE EN LA NATURALEZA.

Todos los organismos consumidores viven de la explotación del ecosistema y la especie humana también necesita explotarlo para asegurar su supervivencia. De la naturaleza se obtienen los alimentos y a la naturaleza se devuelven los residuos que generamos con nuestra actividad. La energía que empleamos la obtenemos, en su mayoría, de la combustión de reservas de compuestos de carbono (petróleo, carbón, gas) almacenados por el trabajo de los productores del ecosistema a lo largo de muchos millones de años.
Además, en la actualidad no se puede entender el funcionamiento de la mayor parte de los ecosistemas si no se tiene en cuenta la acción humana. Dado el número de individuos y la capacidad de acción que tiene nuestra especie en estos momentos la influencia que ejercemos sobre la naturaleza es enorme. Entre las acciones humanas que más influyen en el funcionamiento de los ecosistemas tenemos:


Agricultura y ganadería:
Cuando se cultivan los campos, se talan los bosques, se pesca o se cría ganado, se "explota" al resto de la naturaleza y se provoca su "regresión" en el sentido ecológico; es decir, el ecosistema se rejuvenece y deja de seguir el proceso de sucesión natural.
Los ecosistemas tienden naturalmente al incremento de la estructura y la complejidad, disminuyendo su producción neta cuando están maduros. El hombre, por el contrario, intenta obtener el máximo rendimiento del ecosistema, por lo que le interesa mantenerlo en etapas juveniles en las que la productividad neta es mayor. En las actividades agrícolas y ganaderas se retira biomasa de los ecosistemas explotados y se favorece a las especies oportunistas (frecuentemente monocultivos), lo que disminuye la diversidad de especies del primitivo ecosistema.
También se disminuye la diversidad eliminando otros animales competidores (roedores, lobos, aves, etc.) mediante la caza, el uso de venenos, etc.
El trabajo agrícola afecta también al ecosistema suelo. Al arar se mezclan los horizontes del suelo y se rompe la estructura para liberar nutrientes que puedan usar las plantas. Por otra parte al recoger la cosecha no se devuelve al suelo los nutrientes y hay que abonar para obtener nuevas cosechas. La agricultura moderna es un cambio de combustibles fósiles (petróleo) por alimentos, pues hay que usar gran cantidad de energía para fabricar fertilizantes y pesticidas, trabajar la tierra, sembrarla y recoger la cosecha.
La oposición profunda entre explotación y sucesión es el punto crucial de toda la problemática de conservación de la naturaleza. El hombre necesita producción porque gran parte de lo que consume lo tiene que obtener de la naturaleza, pero también necesita muchas otras cosas como una atmósfera y un clima regulado por los océanos y las masas de vegetación, los recursos vitales, estéticos y recreativos proporcionados por el paisaje. El problema es conseguir el adecuado equilibrio entre estos factores.

Obtención de energía y materias primas:
La explotación del petróleo y del gas, la minería del carbón y del resto de minerales y el transporte de materias primas y productos terminados suponen también, un fuerte impacto sobre los ecosistemas. Traen consigo carreteras, grandes movimientos de tierra, sobre todo en la minería a cielo abierto, concentración y producción de sustancias tóxicas, en todos los lugares de la tierra y los océanos.

Reciclado de residuos:
El vertido de residuos es otra fuerte de impacto sobre la naturaleza. En ocasiones provocan tal concentración de productos tóxicos en un ecosistema que causa graves daños a los seres vivos. Hablamos de contaminación o polución para referirnos a estos cambios de las condiciones del ecosistema.
El hombre siempre ha confiado en los sistemas naturales para limpiar y depurar sus residuos y los ha vertido a ríos, mares y vertederos terrestres. La capacidad de la naturaleza para reciclar los materiales, diluir los tóxicos y limpiar el aire y el agua es muy grande, pero la actividad industrial genera tan gran variedad y cantidad de contaminación que sobrepasa la capacidad equilibradora y depuradora de la atmósfera.
En este sentido, tienen gran interés los compuestos que como el DDT se van acumulando en la cadena trófica y llegan a alcanzar concentraciones muy altas en los tejidos de los consumidores secundarios o terciarios, provocando importantes alteraciones en su metabolismo.
También veremos con detalle como la emisión de algunos gases en grandes cantidades a la atmósfera, como el CO2 o los CFC, está produciendo alteraciones en el funcionamiento normal del clima o de la protección contra las radiaciones peligrosas.
Los miles de nuevos productos químicos sintetizados en los últimos decenios tienen especial interés, porque al ser muchos de ellos moléculas que no existían antes son, en ocasiones, difíciles de metabolizar y reciclar por la naturaleza. Además algunos de ellos son parecidos a moléculas químicas del metabolismo e interfieren en su funcionamiento, como probablemente esté pasando con sustancias químicas similares a las hormonas esteroideas.

Destrucción de ecosistemas naturales:
El uso de recursos por el hombre deja en ocasiones a los ecosistemas sin componentes que les son imprescindibles. Así sucede cuando desviamos cursos de agua para usarlos en regadío o abastecimiento de ciudades y el cauce de los ríos queda sin caudal suficiente para mantener el ecosistema. O cuando se construye en las zonas del litoral sobre marismas.

Introducción de organismos ajenos al ecosistema:
La actividad humana mueve muchas especies de unos lugares a otros. A veces conscientemente y otras sin querer, al transportar mercancías o viajar de unos sitios a otros.
Muchas de estas especies son beneficiosas por su aprovechamiento agrícola o ganadero, como la papa y el maíz que fueron introducidas en Europa y son un importantísimo recurso alimenticio. Otras sirven para controlar plagas. Pero algunas son muy perjudiciales, porque no tienen depredadores que las controlen y se convierten en plagas. Siempre hay que tener en cuenta que la alteración del ecosistema es muy difícil de prever y sus efectos secundarios difíciles de controlar.

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